Un código ingenioso, una mochila japonesa y un yatai artesanal (#10)
Un recorrido muy especial por Japón: PISA, kaizen, shōgi, inteligencia artificial, códigos QR, ramen, yatai, kanji, manga café, Tokio y Lost in Translation
👋🏼 ¡Hola, soy Enrique!
Bienvenidos a la décima entrega de La ventana digital. No hay duda: Japón es el gran protagonista en este boletín especial.
👋🏼 Un recorrido por Japón
🎓 Un mito educativo, una escuela nipona y una mochila japonesa
✅ Un método kaizen, un orden en 5 pasos y una solución kanban
👨🏻💻 Un código ingenioso, un juego inspirador y un prodigio matemático
🌍 Un yatai artesanal, un ritual diario y un food truck del siglo XIX
🔡 Un belleza simple, un kanji complejo y un fideo estirado
📚 Un universo de palabras, una historia de Japón y un manga café
♟️ Un ajedrez japonés, un desafío exponencial y una IA autodidacta
🍿 Un hotel en Tokio, una ciudad infinita y un diálogo de vida
🇯🇵 Nuestro viaje: volver a Japón
👋🏼 Un recorrido por Japón
Poneos la mochila, que nos vamos de viaje por Japón. La IA ha tenido a bien generar esta ilustración para mejorar la fotografía tomada en una calle de Takayama. En Instagram publiqué otras tantas.
Japón es un país que puede recorrerse de mil maneras, y cada una revela un matiz distinto de su carácter. En esta décima entrega de La ventana digital propongo un viaje que no pasa por mapas ni por rutas turísticas, sino por ideas, escenas y conceptos que muestran la diversidad de un país fascinante.
Siguiendo el esquema habitual del boletín, será un recorrido por la educación —a través de sus escuelas, valores y símbolos—; por la organización, con métodos que nacen en Japón; y por la informática, donde un código muy conocido o un juego milenario esconden auténticos prodigios matemáticos.
Pasaremos también por la cultura cotidiana, desde un yatai artesanal hasta un bol de ramen; por la lingüística, con kanji que guardan siglos de significado; por los libros que explican su filosofía y su historia; por el ajedrez japonés y los desafíos que plantea a la inteligencia artificial; y terminaremos con el cine para completar esta mirada panorámica a Japón.
Un país, muchos prismas. En todos ellos, Japón sorprende.
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🎓 Un mito educativo, una escuela nipona y una mochila japonesa
📚 Un mito educativo
Mucho se habla de la educación en Finlandia y poco de la japonesa. La siguiente lista de 15 países se reparten las primeras 10 posiciones en el informe PISA en las áreas de matemáticas, lectura y ciencias. Para tener una referencia, España obtuvo en PISA 2022 una puntuación de 473 puntos en Matemáticas (posición 27), 474 en Lectura (posición 28) y 485 en Ciencias (posición 28).
Podremos estar más o menos de acuerdo con el «indicador» PISA, pero es el que tenemos. En cualquier caso, observamos como Japón destaca en las tres áreas objeto de estudio: aparece en la quinta posición en matemáticas (536), los terceros en lectura (516) y los segundos en ciencias (547).
Cada país tiene su propio modo de entender la educación y conoce bien su potencial. Japón tiene el suyo, muy particular, y algunos de sus planteamientos —aunque seguramente poco populares en nuestra sociedad occidental— resultan realmente admirables. El artículo completo lo podéis leer en Un mito educativo.
🏫 Una lección japonesa
En Japón, el sistema educativo se fundamenta en la disciplina y el esfuerzo colectivo. Estas características, a veces mal entendidas, suelen generar cierto rechazo, especialmente cuando se observan desde nuestra cultura occidental. El término disciplina se interpreta con frecuencia de forma negativa, y la idea de lo colectivo tampoco siempre resulta atractiva. Con conceptos como exigencia y esfuerzo también conviene andar con pies de plomo últimamente.
En el modelo japonés, sin embargo, destacan la cultura del respeto y la responsabilidad —valores difícilmente cuestionables—, junto con un enfoque riguroso en matemáticas y ciencias y una activa implicación de las familias.
La educación es obligatoria durante nueve años: seis de primaria (shōgakkō) y tres de secundaria inferior (chūgakkō). Después muchos estudiantes continúan en la secundaria superior (kōkō) y en la universidad. El curso escolar comienza en abril y termina en marzo, con vacaciones en verano, invierno y primavera.
Quienes quieran profundizar más en el sistema educativo japonés pueden consultar la guía publicada por el MEXT, nombre con el que se conoce al Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón.
Ayuko Suehiro describe en School in Japan: 20 Fascinating Facts You Didn’t Know algunas curiosidades sobre la educación en Japón. El artículo explica cómo el sistema educativo japonés combina tradición, disciplina y modernidad en cada etapa.
Desde los primeros años, los niños van al colegio solos —a veces en grupos organizados llamados shūdan tōkō— y cargan con la emblemática mochila randoseru, símbolo de durabilidad y orgullo escolar.
En la escuela, el respeto y la rutina tienen un papel esencial: los alumnos saludan con una reverencia al profesor al comenzar y terminar la clase, y asignaturas como la moral o la caligrafía tradicional (shodō) forman parte del currículo obligatorio.

Las clases de programación son obligatorias desde primaria hasta bachillerato, y se fomenta la educación financiera para enseñar a los jóvenes a gestionar impuestos y ahorro.
Uno de los momentos más llamativos es el almuerzo escolar, el kyūshoku, que forma parte de la educación: los propios alumnos sirven la comida, comen juntos y aprenden hábitos saludables. En este vídeo del canal Japanese Food Craftsman se muestra con detalle el momento de la comida.
El modelo educativo japonés pone el acento en los valores y la convivencia. Desde pequeños se inculcan la responsabilidad, el respeto, la cooperación y la limpieza. Los alumnos limpian las aulas y los espacios comunes, fomentando el sentido de comunidad y el respeto por el entorno. Este sería —reconozcámoslo— un punto muy polémico si se estableciera en nuestra sociedad. En Japón se promueve el trabajo en grupo y la armonía social (wa), y la limpieza y el orden son una forma más de colaboración. El artículo completo lo escribí en Notas al vuelo.
🎒 Una mochila japonesa
Una de las imágenes más icónicas de la educación en Japón es la cultura de los uniformes y los símbolos escolares. Se trata de elementos que, desde otras culturas, no siempre resultan fáciles de comprender, y menos aún de integrar con naturalidad.
En Japón, el uniforme escolar (seifuku) y la mochila randoseru (ランドセル) son símbolos de pertenencia y orgullo. Representan la igualdad y la identidad colectiva dentro del centro educativo. Curiosamente, estos dos valores —a través de la uniformidad en la forma de vestir— son percibidos a veces, desde nuestra sociedad occidental, como rasgos elitistas, positivos o negativos según para quién.
El término randoseru proviene del holandés ransel (‘mochila’), introducido en Japón en el siglo XIX durante la modernización del sistema educativo. Tradicionalmente, la llevaban los niños de primaria. Lo cierto es que no son baratas (entre 250 y 500 euros), pero, si uno observa con detalle el proceso casi artesanal de fabricación, entiende el trabajo que implica crear cada una de ellas.
Podéis leer el artículo completo en Una mochila japonesa.
✅ Un método kaizen, un orden en 5 pasos y una solución kanban
🔁 Una mejora continua
Cuando hablamos de kaizen, solemos pensar en la idea japonesa de mejora continua, un avance silencioso que se construye a base de pequeños pasos constantes. Pero el kaizen no es solo una filosofía abstracta: también se materializa en prácticas concretas que ayudan a mantener el orden, reducir el ruido y trabajar con mayor claridad. Por eso, cuando nos preguntamos cómo organizar mejor nuestros espacios o nuestras tareas, mirar hacia métodos que nacen de esta filosofía resulta especialmente útil.
Kaizen es la filosofía japonesa que propone mejorar de forma continua mediante pequeños cambios diarios, simples y sostenibles.
En materia de organización, hay dos ámbitos en los que introducir algún tipo de sistema marca una diferencia inmediata. El primero es el orden físico, la forma en que distribuimos y cuidamos los objetos y los espacios que ocupamos. El segundo es la gestión de tareas y proyectos, es decir, la manera en que damos forma al trabajo que está por hacer.
En Japón, ambos aspectos se abordan desde una tradición de minimalismo, simplicidad y disciplina que encaja perfectamente con el espíritu del kaizen: mejorar de forma gradual, constante y sostenible.
⚙️ Kaizen en la práctica: de las fábricas a la organización personal
El vídeo Kaizen: El secreto detrás de la productividad japonesa muestra ejemplos de aplicación de la filosofía kaizen en distintas fábricas japonesas, destacando cómo pequeñas mejoras continuas pueden transformar por completo la productividad y las condiciones de trabajo.
Desde la disposición ordenada de materiales hasta la revisión de procedimientos para reducir pasos y tiempos, el kaizen persigue eliminar ineficiencias y hacer el trabajo más fluido. En una fábrica de sándwiches, por ejemplo, el cambio de un sistema lineal a pequeños grupos capaces de completar lotes enteros redujo drásticamente los tiempos y aumentó la producción.
El vídeo también muestra cómo esta filosofía se extiende a entornos con empleados con discapacidad, donde el objetivo principal es facilitar las tareas y hacerlas más cómodas para todos. Estas adaptaciones no solo mejoraron el trabajo de quienes tenían alguna limitación sensorial o física, sino que incrementaron el rendimiento global de la fábrica.
En conjunto, el kaizen se presenta como una cultura de colaboración y mejora continua que impulsa productividad, calidad y bienestar.
🧭 El valor del método
Existen infinidad de sistemas para abordar las dos grandes áreas —orden físico y gestión de tareas—, pero algunos resultan excesivamente complejos según el propósito. El éxito o el fracaso de cualquier proceso de organización depende en buena parte del método que elijamos. Es como intentar arreglar algo con la herramienta equivocada. Lo que sí está claro es que trabajar sin ningún método no es una opción; tarde o temprano, la falta de sistema acaba generando más caos que soluciones.
Japón ha desarrollado varios métodos que destacan precisamente por su sencillez y eficacia. Dos de los más conocidos son el sistema 5S y el Kanban.
📦 5S (Seiri, Seiton, Seiso, Seiketsu, Shitsuke)
El sistema 5S es uno de los métodos japoneses de organización más extendidos y una herramienta fundamental para crear espacios ordenados, seguros y eficientes. Nació en el entorno industrial japonés —especialmente en Toyota—, pero hoy se aplica en escuelas, oficinas, hogares y cualquier contexto donde el orden físico sea determinante para la productividad.
Las cinco “S” corresponden a cinco fases sencillas y fáciles de comprender. A primera vista pueden parecer evidentes, casi de sentido común. Sin embargo, el error más habitual es mezclar las fases o intentar realizarlas todas a la vez, sin respetar el orden ni el propósito de cada paso. Es precisamente esa estructura la que convierte al sistema 5S en un método tan eficaz.
Seiri (整理 / Clasificar) consiste en separar lo necesario de lo innecesario. Su objetivo es reducir la acumulación y quedarse solo con aquello que aporta valor.
Seiton (整頓 / Ordenar) implica asignar un lugar específico para cada objeto, de modo que todo esté accesible, visible y listo para usarse sin esfuerzo.
Seiso (清掃 / Limpiar) no significa solo limpiar superficies: es un proceso de inspección, identificación de fuentes de suciedad y mejora constante del entorno.
Seiketsu (清潔 / Estandarizar) busca mantener los avances logrados mediante rutinas, normas claras, etiquetado, colores o procedimientos simples que evitan volver al desorden.
Shitsuke (躾 / Disciplina) promueve la constancia. Es el paso más difícil: convertir lo anterior en hábito y fomentar una cultura del orden sostenida.
El sistema 5S destaca porque reduce el caos visual y mental, mejora el bienestar, disminuye pérdidas de tiempo y facilita la toma de decisiones. Su fuerza radica en su sencillez: no requiere herramientas especiales, solo compromiso y constancia.
✅ Kanban · 看板
Kanban es un sistema japonés de gestión del trabajo basado en la visualización y la mejora continua. Su nombre significa “tarjeta” o “señal”, y nació en Toyota como una forma de controlar el flujo de producción evitando la saturación y los desperdicios. Hoy es universal: se usa en programación, investigación, educación, equipos docentes y organización personal.
Si alguien busca un método para organizar sus tareas y nunca ha utilizado ninguno, lo más aconsejable es empezar por uno tan sencillo como Kanban. Es un buen punto de partida: es simple, visual y permite obtener resultados desde el primer día.
El corazón de Kanban es el tablero, dividido habitualmente en tres columnas: Por hacer, En proceso y Hecho. Cada tarea se representa mediante una tarjeta que avanza de columna conforme progresa.
Uno de los elementos clave es el WIP Limit (Work In Progress Limit), que limita cuántas tareas pueden estar en curso al mismo tiempo. Limitar el WIP reduce la multitarea y obliga a centrarse. Es una de las aportaciones más transformadoras del método, siguiendo el principio de «menos es más».
Kanban fomenta un flujo continuo, sin ciclos rígidos: cuando finaliza una tarea, entra la siguiente. También promueve la reflexión y la mejora continua mediante revisiones breves y frecuentes, un proceso muy relacionado con la filosofía japonesa kaizen.
En definitiva, tanto kaizen como los métodos 5S y Kanban nos recuerdan que la mejora no siempre llega con grandes revoluciones, sino con decisiones sencillas, consistentes y bien definidas.
Puedes leer el artículo completo en Un orden kaizen.
👨🏻💻 Un código ingenioso, un juego inspirador y un prodigio matemático
🇯🇵 Japón, cuna de la innovación
Seguramente asociamos Japón con inventos y productos tecnológicos como las videoconsolas de Nintendo, las calculadoras Casio, las cámaras fotográficas Nikon y Canon, los robots de Honda o los coches Toyota. Y, seguramente, estaremos pensando en inodoros inteligentes (sí, esos del chorrito) o el karaoke, ambos inventos japoneses.
La lista es larga: los emoji los diseñó Shigetaka Kurita en 1999 y el tren bala Shinkansen se inauguró tres décadas antes, en 1964. Japón también popularizó la bento box moderna (evolución de las fiambreras tradicionales), una caja originalmente diseñada para el bentō (en japonés, 弁当), una ración de comida preparada para llevar. Lo que quizá no sea tan conocido es que los códigos QR también son un invento japonés.
⚫️ Un juego inspirador
Los códigos QR que se popularizaron durante la pandemia y que nos encontrábamos en papelitos sobre las mesas de restaurantes y cafeterías nacieron para la industria automovilística japonesa. Lo inventó en 1994 Masahiro Hara (1957), un ingeniero japonés. El invento tiene 30 años.
Un día en el trabajo, mientras Masahiro jugaba al Go a la hora del almuerzo, se dio cuenta de que el patrón en blanco y negro del juego podía usarse para codificar información.

Go es un juego de estrategia originario de China con más de 2.500 años de historia. Dos jugadores, negro y blanco, colocan piedras en un tablero de 19x19 intersecciones. El objetivo es controlar más territorio que el oponente rodeando áreas vacías y capturando piedras enemigas mediante rodeo completo.
Este antiguo juego ha representado durante mucho tiempo uno de los mayores desafíos para la IA. No en vano, existen más configuraciones posibles en su tablero que átomos en todo el universo.
⚡️ Una respuesta rápida
El término “código QR” procede del inglés “Quick Response Code”, que significa “código de respuesta rápida”. Se llama así porque fue diseñado para que su lectura y decodificación fueran mucho más rápidas que la de los códigos de barras tradicionales. Su creador, Masahiro Hara, a quien ya hemos presentado, lo desarrolló para la empresa Denso Wave con el objetivo de almacenar más información y permitir una lectura inmediata desde cualquier ángulo. Su objetivo inicial era el de rastrear piezas en la fabricación de automóviles.
Entre las principales ventajas de los códigos QR destacan su lectura rápida y precisa, la capacidad de almacenar una gran cantidad de información —como direcciones URL, texto o coordenadas—, su resistencia a daños parciales gracias a los mecanismos de corrección de errores, y su facilidad de escaneo desde cualquier dirección o ángulo (360º).
👨🏻💻 Un prodigio matemático
El código QR es un pequeño prodigio matemático. Cada vez que escaneamos uno, ponemos en marcha complejos algoritmos. Aunque a simple vista parezca solo un patrón de cuadrados blancos y negros, detrás se esconde un entramado de matemática discreta, teoría de la información y álgebra finita.
He creado estos tres códigos QR para mostrar cómo es posible leer uno incluso cuando está dañado. El primero, situado a la izquierda, está completo y se puede escanear sin problema. El del centro presenta un fragmento dañado, pero sigue siendo legible. En cambio, el último no puede escanearse porque el daño afecta a zonas fundamentales.
Podéis leer el artículo completo en Un código ingenioso.
🌍 Un yatai artesanal, un ritual diario y un food truck del siglo XIX
🇯🇵 Yatai: tradición, cultura y sencillez japonesa
Un yatai (屋台) es un puesto de comida ambulante tradicional japonés. No solo me interesa el concepto gastronómico —que también—, sino toda la cultura e historia que lo rodean y, por supuesto, el proceso de montaje y preparación.
Los yatai suelen ser pequeñas estructuras de madera con ruedas que se instalan al atardecer y se recogen al terminar la jornada. Ver el proceso completo resulta relajante.
🏮 Un ritual diario
Hay algo en ese ritual cotidiano que me resulta cautivador. En algunos casos, el montaje y la preparación de un yatai pueden durar un par de horas, y desmontar y recoger después de una dura jornada de trabajo tampoco debe de ser coser y cantar. Aun así, hay quien está dispuesto a repetir este proceso cada día. Es curioso comprobar cómo los propietarios optimizan el espacio, pliegan y despliegan distintas partes y asignan a cada rincón su función.
En todo momento destaca la organización: antes de comenzar, todo está dispuesto en el orden más conveniente; cada detalle está pensado para que la instalación (y el desmontaje) resulte lo más ágil posible. El “simple” montaje de un yatai refleja, en cierto modo, una cultura de disciplina, orden y calma en el trabajo.
Cuando la jornada termina, los yatai se pliegan como pequeños carros con ruedas que los dueños empujan hasta su lugar de almacenamiento. Muchos los guardan en garajes privados —es lo que más he visto—, en almacenes alquilados o incluso en su propia casa, si está cerca de la zona donde trabajan. Allí esperan hasta la siguiente jornada.
Los ingredientes frescos se transportan en cajas o neveras portátiles y se almacenan en casas o locales, mientras que los utensilios viajan dentro del propio carro. Es toda una ceremonia que demuestra el esfuerzo y la dedicación de los yatai tenshu (屋台店主), los propietarios del puesto de comida ambulante.
📜 Un poco de historia
Los yatai tienen una larga tradición. Surgieron en el periodo Edo (siglos XVII-XIX) y se popularizaron tras la Segunda Guerra Mundial, cuando ofrecían comida rápida y asequible. Suelen servir ramen, yakitori (brochetas de pollo), okonomiyaki (tortilla japonesa), takoyaki (bolitas de pulpo), oden (cocido), entre otros platos.

La estampa de Utagawa Hiroshige, titulada 「東都名所 高輪廿六夜待遊興之図」 (Lugares famosos de la capital del Este: Diversiones mientras se espera la luna de la vigésima sexta noche en Takanawa), muestra con gran detalle varios yatai iluminados con faroles. Esta obra, realizada hacia 1841-1842, es considerada una de las primeras y más precisas representaciones visuales de los puestos de comida ambulantes japoneses. Es un valioso testimonio de la vida urbana de Edo en el siglo XIX.
Para conocer más sobre la historia de Japón desde la prehistoria hasta el Japón feudal, recomiendo echarle un vistazo al resumen de la serie de vídeos sobre Japón del canal Pero es es otra historia en YouTube, de Andoni Garrido, autor también, por cierto, del libro Imperios y espadazos: Una historia de la Antigüedad para no aburrir (te), que creo que he recomendado ya en alguna ocasión.
La serie consta de 7 vídeos y en el último, sobre el periodo Edo (1603–1868), explora cómo los Tokugawa lograron mantener su poder durante más de dos siglos y convertir Japón en una sociedad jerárquica y muy estable. Y, si queremos conocer un poco al Japón más cercano en el tiempo, también es interesante Japón tras la Segunda Guerra Mundial de Academia Play.
Podéis leer el artículo completo en Un yatai artesanal.
🔡 Un belleza simple, un kanji complejo y un fideo estirado
🔢 Un kanji, dos kanji, …, 2.136 kanji
El Ministerio de Educación japonés define los jōyō kanji (常用漢字), los caracteres de uso común. En la escuela se enseñan 2.136 kanji y aparecen en prensa, documentos oficiales y textos cotidianos. Por cierto, la representación en japonés de la palabra kanji son realmente 2 kanji.
漢 (kan): “chino”, “dinastía Han”.
字 (ji): “carácter”, “letra”.
Juntos, 漢字, significan literalmente: “caracteres chinos”, que es como se denomina en japonés a los ideogramas de origen chino usados en su escritura. Pero volvamos a nuestro yatai.
La palabra yatai (屋台) está formada por dos kanji:
屋 (ya): casa, tienda, puesto, tejado. Se usa en palabras como honya (本屋, librería) o hanaya (花屋, floristería).
台 (tai / dai): base, soporte, plataforma, pedestal.
Literalmente, 屋台 podría traducirse como “plataforma con techo” o “puesto cubierto”. Con el tiempo, pasó a designar de forma específica los puestos ambulantes de comida que se instalan en la calle.
En las escrituras antiguas, el kanji 屋 representaba un edificio con un tejado inclinado y una estructura interior debajo, es decir, un dibujo esquemático de una casa o estructura cubierta. Con el tiempo, la forma se estilizó hasta convertirse en el kanji moderno, pero los elementos siguen siendo visibles.
Los estudios etimológicos muestran que 台 surgió como una representación simplificada de una estructura elevada, como un pedestal o plataforma. Las inscripciones antiguas eran más pictográficas y se cree que representaban una superficie elevada, con algo sostenido encima. Con el tiempo, la forma también se fue estilizando hasta llegar al carácter geométrico que vemos hoy.
Los clientes se sientan en bancos o taburetes alrededor del puesto, creando un espacio acogedor y social. Hoy en día son especialmente famosos en ciudades como Fukuoka (Kyūshū), donde forman parte del atractivo turístico y cultural.
🍜 Filosofía yatai: la belleza de lo sencillo
Los yatai no solo forman parte de la vida real, sino también del imaginario cultural. Aparecen en animes, mangas y películas japonesas, casi siempre como escenarios de encuentro donde los personajes se detienen a compartir un bol de ramen o unas brochetas de yakitori. Esa representación transmite perfectamente la atmósfera cálida y cotidiana que rodea a estos puestos.
Para alimentar un poco más la curiosidad lingüística, os cuento que el kanji estándar de ramen es 拉麺, donde 拉 (ra) significa literalmente “tirar/estirar” y 麺 (men) quiere decir “fideos”. Es decir, algo así como “fideos estirados”.
El kanji de yakitori es 焼き鳥, donde 焼 (yaki) significa “asar” o “tostar” y 鳥 (tori) es “pájaro” o “ave” (generalmente pollo). Sería, por tanto, “ave asada”. A veces también aparece en su forma más compacta, sin el okurigana き: 焼鳥. El verbo 焼く (yaku, “asar”) cuando adopta su forma adjetival (yaki, “asado”) se escribe 焼き, con ese き que completa la lectura. Te invito a leer Un kanji gastronómico en Notas al vuelo.
Quizá lo que más me atrae es cómo un simple yatai concentra buena parte de la filosofía japonesa: la atención al detalle, la simplicidad en la forma y la calma en el proceso. Todo colocado con precisión, todo pensado para ocupar lo mínimo y ofrecer lo máximo. Comer en un yatai no es solo alimentarse, es participar de esa manera de entender el orden, el trabajo y la belleza de lo sencillo.
Diversos términos japoneses capturan esa esencia: 侘寂 (wabi-sabi) celebra la belleza de lo simple y lo efímero; 慎ましい (tsutsumashii) evoca modestia y naturalidad; 整然 (seizen) describe lo que está dispuesto con orden y precisión; y shibumi (渋み / 渋い) conecta con lo que es sobrio, elegante y contenido. Pero quizá la palabra que mejor resume el espíritu de un yatai es 簡素 (kanso).
📚 Un universo de palabras, una historia de Japón y un manga café
📖 Un universo de palabras
El libro Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón de Marcos Cartagena describe el término kanso:
La palabra kanso significa ‘sencillez, simpleza o vacío de elementos sobrantes’. Es una filosofía de vida a través de la cual se pone énfasis en evitar complicaciones innecesarias. Nos anima a enfocarnos en lo que realmente es importante para eliminar esa bruma que nos confunde y se apodera de nuestro tiempo.
簡 kan: “sencillez, brevedad”
素 so: “elemental, principio, desnudo”
En este sentido, un yatai ejemplifica perfectamente el espíritu de kanso: todo en él es sencillo, elemental y libre de artificios. No necesita adornos para transmitir belleza ni grandeza para generar comunidad; basta su estructura de madera, unos faroles, unos bancos y la comida preparada con cuidado.
🇯🇵 Una historia de Japón
Antes de viajar al país nipón (y a cualquier país), conviene leer un poco más de su historia. Hay un par de libros que pueden ser un buen punto de partida para conocer la historia de Japón.
Mi primera recomendación, Historia de Japón de Brett L. Walker, es un recorrido por la historia de Japón desde sus inicios: arqueología, samuráis, modernidad, imperio, Segunda Guerra Mundial y reconstrucción, destacando relaciones sociales, ciencia, economía y desafíos medioambientales. El segundo libro, Eso no estaba en mi libro de historia de Japón de Beatriz Lizana López, es un guía para interpretar Japón: costumbres, lenguaje, psicología, valores y vida cotidiana. Explora estereotipos, raíces sociales e históricas y la complejidad cultural del país más allá de clichés.
☕️ Un manga café
En Japón, el manga es mucho más que entretenimiento: forma parte del día a día, de la cultura juvenil y adulta, del ocio y de la identidad colectiva. Leer manga es una costumbre extendida en trenes, cafeterías y espacios públicos.
Un concepto muy curioso de Japón es el manga café, un espacio para leer manga, usar internet, descansar o trabajar. Ofrece cabinas privadas (quizá es lo que llama la atención), bebidas, ocio y alojamiento económico para estancias cortas. Estos lugares encajan con un rasgo muy presente en la cultura japonesa: la desconexión individual.
Tras jornadas laborales intensas y una presión social elevada, no resulta extraño refugiarse en un espacio silencioso y privado para leer, dormir, ver anime o simplemente estar solo. Por lo visto, hay quien los utiliza para pasar la noche si pierde el último tren. No es señal de aislamiento negativo, sino una forma aceptada de descanso, evasión y autocuidado. Muchos japoneses buscan en estos cafés la intimidad, el silencio y el ocio para desconectar del ritmo del día a día.
Tras una semana laboral agotadora en Tokio, Asuka, una joven vendedora, busca una vía de escape. Decide regalarse una noche sola en un manga café: cena en Matsuya, pasa horas leyendo su manga favorito y desconecta de las presiones del trabajo. Para ella (y para muchos introvertidos) este tipo de espacio tranquilo es el refugio perfecto.
Hay muchos japoneses que muestran su experiencia en estos lugares. Sakura vive sola en Hiroshima y comparte su día a día en Japón a su propio ritmo. Tras una semana de mucho trabajo, decide darse un capricho: cena ramen en Ichiran, el famoso restaurante para comer en solitario. Más tarde pasa la noche en un Café Manga. Sakura – living in Japan es un vlog íntimo y cotidiano sobre la vida en Japón.
♟️ Un ajedrez japonés, un desafío exponencial y una IA autodidacta
🇯🇵 Un ajedrez japonés

En Una breve historia del ajedrez, Alex Gendler relata cómo el ajedrez, nacido en la India alrededor del siglo VI bajo el nombre de chaturanga, fue concebido como una representación simbólica de la guerra.
En el juego, las piezas representaban las cuatro fuerzas del ejército: infantería (peones), caballería (caballos), elefantes (alfiles) y carros de guerra (torres). Además, había dos piezas de mando: el Raja (rey) y el Mantri o Senāpati (consejero o general), un asesor del rey y antecesor de la dama moderna, que solo movía una casilla en diagonal.
Desde la India, el chaturanga se extendió hacia Persia, donde recibió el nombre de shatranj, y posteriormente al mundo árabe, donde adquirió su terminología actual: shah (rey) y shah mat (literalmente, “el rey está indefenso”), de donde procede la expresión jaque mate. A través de las rutas comerciales, el juego viajó por Asia y dio origen a distintas variantes locales que reflejaron las particularidades culturales de cada región.
En China, el tablero se transformó en el xiàngqí, donde las piezas se colocan en las intersecciones de las líneas, siguiendo una lógica similar a la del juego de estrategia Go, del que ya hemos hablado.
En Japón, surgió el shōgi, una evolución local caracterizada por su regla única: las piezas capturadas pueden reutilizarse, lo que introduce un dinamismo y una complejidad táctica que el ajedrez occidental no posee.
Con el tiempo, el ajedrez evolucionó en Europa hasta adquirir su forma moderna en el siglo XV, convirtiéndose en un símbolo de inteligencia y creatividad. Junto con el shōgi y el go, forma hoy una tríada universal de juegos estratégicos que representan tres visiones culturales de la mente humana.
En el shōgi encontramos piezas similares a las del ajedrez —rey (ōshō), torre (hisha), alfil (kakugyō), peones (fuhyō)—, aunque con diferencias esenciales. Una de las más notables es que las piezas capturadas pueden “reciclarse” y volver al tablero bajo el control del jugador que las captura. Además, no existen damas: en su lugar, muchas piezas promocionan al llegar a la zona enemiga, adquiriendo nuevos movimientos.
Al igual que ocurre con el go, existen piezas de shōgi artesanales, talladas a mano por maestros japoneses.
Algunas marcas, como Tendō Shōgi, producen juegos de alta calidad, con materiales seleccionados y caligrafía tradicional grabada en cada pieza. Los tableros se fabrican con maderas nobles y técnicas similares a las empleadas en los tableros de go, lo que convierte a estos juegos en verdaderas obras de arte.
Estos tableros y piezas, trabajados con paciencia y respeto por la materia, son más que objetos de juego: son testimonio de una tradición que entiende el pensamiento como arte. Más que un simple pasatiempo, el ajedrez —y sus variantes orientales— ha sido durante siglos una forma de representar el pensamiento estratégico, la disciplina y la creatividad humanas.
👨🏻💻 Algoritmos y juegos de estrategia
Nos adentramos en el terreno de la complejidad algorítmica y la inteligencia artificial: el shōgi, más dinámico y táctico que el ajedrez, permite giros inesperados gracias a sus piezas recicladas; el ajedrez, en cambio, equilibra estrategia y táctica. Ambos, junto al go, plantean desafíos que incluso los ordenadores han tardado décadas en comprender.
En juegos como el shōgi, el go y el ajedrez, la complejidad algorítmica refleja la dificultad que tienen los programas para calcular las posibles jugadas. A medida que crecen las combinaciones, el esfuerzo computacional aumenta exponencialmente, lo que convierte a estos juegos en grandes desafíos para la inteligencia artificial.
La complejidad algorítmica es una medida que describe los recursos necesarios (como tiempo y memoria) que un algoritmo requiere para resolver un problema en función del tamaño de la entrada.
En términos de complejidad computacional y estratégica, las combinaciones posibles en los tres grandes juegos de estrategia difieren en varios órdenes de magnitud.
Por si sirve de referencia, se estima que en el universo observable existen alrededor de 10⁸⁰ átomos, la mayoría de ellos de hidrógeno y helio formados en los primeros instantes tras el Big Bang. Esta comparación ayuda a visualizar la enorme magnitud combinatoria de estos juegos de estrategia, cuya complejidad crece exponencialmente con cada movimiento.
🧠 Hitos en IA: el humano contra la máquina
La complejidad computacional ha sido, precisamente, uno de los grandes retos de la inteligencia artificial. En distintos momentos de la historia reciente, los humanos se han enfrentado a las máquinas en diversos juegos para demostrar que la inteligencia humana no podía ser superada por una artificial. Sin embargo, varios hitos en el campo de la IA desde la década de 1990 empezaron a mostrar algo distinto.
En 1997, Deep Blue, el superordenador desarrollado por IBM, se convirtió en el primer sistema de inteligencia artificial en vencer al campeón mundial de ajedrez Garry Kaspárov en una partida oficial bajo las reglas de torneo. La serie Rematch (2024-2025) (en español, Revancha) relata esta histórica batalla.
En 2016 se produjo otro de los grandes hitos en la historia de la inteligencia artificial: AlphaGo, un programa desarrollado por DeepMind (filial de Google), venció al campeón mundial de go, Lee Sedol, demostrando la capacidad de aprendizaje profundo para resolver problemas de enorme complejidad.
El documental AlphaGo (2017) explora cómo el equipo de DeepMind desarrolló AlphaGo, narra el enfrentamiento en Seúl en marzo de 2016 y reflexiona sobre lo que significa para la inteligencia artificial y la cognición humana.
En 2017, elmo (Electric Light Machine Organism) ganó el Campeonato Mundial de Computadoras de Shōgi, superando a otros programas punteros. Era un sistema basado en búsqueda heurística y evaluación de posiciones, similar en filosofía a los motores clásicos de ajedrez, aunque optimizado para la enorme complejidad del shōgi.
En diciembre de 2017, DeepMind anunció AlphaZero, una versión generalizada del sistema AlphaGo que podía aprender cualquier juego de tablero con reglas claras y sin ayuda humana. En solo 2 horas de entrenamiento, AlphaZero aprendió a jugar al shōgi desde cero, sin datos de partidas humanas. El programa de DeepMind derrotó a elmo en una serie de 100 partidas con un resultado abrumador: ganó 90, perdió 8 y empató 2.
El vídeo AlphaZero: Shedding new light on the grand games of chess, shogi and Go presentó hace unos años este programa, basado en el éxito de AlphaGo. En él cuentan cómo aprendió por sí mismo ajedrez, shōgi y go desde cero, mediante estrategias únicas, similares a las humanas, desarrolladas mediante el autoaprendizaje.
🍿 Un hotel en Tokio, una ciudad infinita y un diálogo de vida
Terminamos con una recomendación cinematográfica. Han pasado ya 22 años del estreno de Lost in Translation. Decidí volver a verla porque recordaba que era una gran película, pero también con la intención de reconocer algunos de los lugares de Tokio en los que fue rodada.
Sinopsis de FilmAffinity:
Bob Harris, un actor norteamericano en decadencia, acepta una oferta para hacer un anuncio de whisky japonés en Tokio. Está atravesando una aguda crisis y pasa gran parte del tiempo libre en el bar del hotel. Y, precisamente allí, conoce a Charlotte, una joven casada con un fotógrafo que ha ido a Tokio a hacer un reportaje; pero mientras él trabaja, su mujer se aburre mortalmente. Además del aturdimiento que les producen las imágenes y los sonidos de la inmensa ciudad, Bob y Charlotte comparten también el vacío de sus vidas. Poco a poco se hacen amigos y, a medida que exploran la ciudad juntos, empiezan a preguntarse si su amistad podría transformarse en algo más.
Lost in Translation captura todo eso con una calma casi hipnótica: calles interminables, hoteles impersonales, noches de neón y conversaciones que dicen más por lo que callan que por lo que revelan. Es una película que habla de encontrarse —y perderse— en un lugar ajeno, pero también de sentirse acompañado incluso cuando todo alrededor es muy diferente.
Viajar, como vivir, consiste en eso: dejarse sorprender, escuchar y recordar que, a veces, no hace falta entenderlo todo para sentirse parte de algo.
En la película hay un diálogo profundamente íntimo entre Bob (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson) que no necesita más contexto ni explicación. Lo traduzco:
Bob: Todo se vuelve mucho más complicado cuando tienes hijos.
Charlotte: Da miedo.
Bob: El día más aterrador de tu vida es el día en que nace el primero.
Charlotte: Nadie te dice eso.
Bob: Tu vida, tal y como la conocías… desaparece. Y no vuelve jamás. Pero luego aprenden a caminar, aprenden a hablar… y quieres estar con ellos. Y resultan ser las personas más maravillosas que conocerás en tu vida.
Charlotte: Qué bonito.
Con esta última escala cinematográfica ponemos punto final al recorrido, no sin antes compartir algunas instantáneas que muestran como Japón reúne muchas realidades a la vez: tradición y modernidad, ritmo y quietud.
🇯🇵 Nuestro viaje: volver a Japón
Me encanta recordar Japón: Tokio, Hiroshima, Osaka, Kioto, Nara, Takayama, … Hicimos muchas fotos, por supuesto, aunque muchas otras imágenes quedaron solo guardadas en la memoria. Basta con mirar una sola para desatar un torrente de emociones y recuerdos de un país al que, estoy seguro, volveremos. Estas son algunas de esas imágenes capaces de despertar esa magia.
🙏🏼 Gracias
Muchas gracias por llegar hasta aquí. Te agradezco el esfuerzo durante este viaje. Vuelvo pronto con nuevas historias en La ventana digital. Mientras, puedes leer algunas notas al vuelo.
Por último, te animo a compartir esta publicación.
¡Hasta la próxima entrega!





















